viernes, 18 de febrero de 2011

ORIGEN DEL NOMBRE ARRECIFE DE LA CAPITAL DE LANZAROTE

 

Por Agustín Pallarés Padilla


(CANARIAS 7, 17-IX-2002)


Siempre se ha tenido como un hecho incontrovertible el que la ciudad capital de Lanzarote debió recibir su nombre de alguno de los arrecifes que orlan su marina. Sin embargo tan acomodaticia postura no es fácil de sostener. Veámoslo.

Los significados que los etimólogos asignan al nombre común español arrecife se reducen en esencia a dos, cuyo origen se encuentra en el árabe alrasif. Son tales acepciones, por orden de incorporación a nuestra lengua, las de 'calzada o camino empedrado', cuyo registro más antiguo conocido se remonta a 1280 o años próximos, y 'línea de escollos o banco rocoso casi a flor de agua', de la que existe constancia documental desde 1498 como fecha más antigua.

Se sabe, por otra parte, que el topónimo Arrecife aplicado al lugar en que se asienta la capital de Lanzarote está consignado documentalmente desde el año 1402 en el conocido manuscrito LE CANARIEN, si bien los más autorizados historiadores de Canarias se muestran contestes en sostener que este topónimo lanzaroteño tenía que existir ya desde bastantes años antes de la llegada de los mílites franceses impuesto por los marinos españoles, quienes venían visitando la isla desde la segunda mitad del siglo XIV, pues ni figuraba tal étimo entonces en la lengua francesa, ni en la catalana o mallorquina, ni en la italiana. Sí exístía en la portuguesa, pero los navegantes de esta nación no tuvieron practicamente intervención alguna en Lanzarote durante esa centuria.

En otro orden de cosas, no deja de llamar la atención el que algunos autores se salten expeditivamente las más elementales normas gramaticales de número y pretendan aplicar el nombre común arrecife al conjunto de tales accidentes geográficos que desbordan la costa de esta zona de la isla, convirtiendo lo que en puridad tendría que dar el plural Los Arrecifes en el singular El Arrecife.

Otra postura a todas luces incongruente es la de los que forzando el nombre semanticamente atribuyen el significado arrecife a lo que en realidad es un islote, entes geográficos que siempre se han distinguido perfectamente entre sí por definición dada la clara diferencia de altura que existe entre ambos.

En este flagrante contrasentido incurre el historiador José Agustín Álvarez Rijo al declarar que 'La etimología del nombre Arrecife fue muy natural a causa de la configuración del islote (¡sic!) así llamado, pero que hoy llamamos del Castillo porque se edificó allí el de San Gabriel'.

Ignoro qué pueda haber de cierto en esa afirmación de que este islote fuera llamado antes de Álvarez Rijo El Arrecife, más sospecho que se trata de una mera inferencia personal del autor, pues ni antes ni después de él lo he visto denominado de ese modo.

Agustín de la Hoz, por su parte, se muestra plenamente convencido de que el nombre proviene de una supuesta isleta que en su opinión se formaba durante las pleamares vivas en el territorio en que se asentaba la incipiente urbe capital de la isla en pasadas centurias, a la cual él llama El Gran Arrecife. Pero además de que no cita las fuentes en que se documentara para sustentar tal opinión, lo cierto es que cae en la misma incongruencia conceptual que Álvarez Rijo, incluso magnificándola, pues si el Islote del Castillo ya resultaba inadecuado por su excesiva altura para ser calificado de arrecife, esta circunstancial isleta (pues en todo caso sólo lo sería durante los breves momentos de culminación de las grandes mareas) no se aproximaría ni de lejos a lo que normalmente se entiende por un arrecife, ya que su espaciosa cima rebasaría, incluso en esos fugaces momentos de flujo mareal máximo, los ocho metros de altura como mínimo sobre el nivel de las aguas (Nomenclator de Arrecife, inédito).

Para Carmen Díaz Alayón, en un estudio que hace de la toponimia del mapa de Torriani (Anuario de Estudios Atlánticos, nº 34), 'La denominación geográfica Arrecife lleva en sí misma una notable carga alusiva que muestra el protagonismo de la morfología del terreno en la creación toponímica', lo que la exonera de profundizar en el origen del nombre pasando por alto el valor argumentativo del sentido más antiguo de 'calzada o camino empedrado' que el mismo tuvo.

Finalmente, Marcial Morera Pérez, en un trabajo muy bien documentado, como corresponde a un lingüista de su talla académica (VIII Jornadas de estudios de Lanzarote y Fuerteventura), se decanta por un origen del topónimo derivado también de los arrecifes e islotes que bordean la marina de este lugar considerados en conjunto como una unidad, de donde la singularización a que los somete, complementando su argumentación para adaptarla cronologicamente al uso del término arrecife en ese significado marino de 'línea de escollos o banco rocoso casi a flor de agua' suponiendo que el mismo pudo haber tenido vigencia en el español desde la lejana época en que el nombre se dio a este lugar de la isla, aunque tal circunstancia, como dije, no haya sido registrada por los etimólogos, o bien recurriendo en última instancia a una procedencia portuguesa del topónimo.

Tampoco es correcto considerar a este topónimo Arrecife como comprensivo de toda la zona litoral de esta parte de la isla circundada por los islotes y arrecifes con inclusión de Puerto Naos, que siempre ha tenido entidad propia por separado. Desde los más remotos tiempos en que existe testimonio documental, el verdadero y genuino Puerto del Arrecife se ha circunscrito a la bahía limitada al N por la tierra firme, al E por el Islote del Castillo y los bajos o arrecifes en que se prolonga hacia fuera, y al O por el del Quebrado, quedando la bocana o entrada principal por el lado S. Todo lo más se podrían considerar como anexos suyos la parte interior de Juan Rejón o Charco de la Destila y el de San Ginés, que actuaba de dársena de reparaciones o de refugio de embarcaciones menores

La descripción más antigua que se conoce del viejo Puerto del Arrecife en que se muestran de forma clara e inequívoca sus límites geográficos es la de Leonardo Torriani, quien estuvo en Lanzarote en 1591. En su conocida obra Descripción e historia del reino de las Islas Canarias (GOYA EDICIONES, 1978), aparte de los datos escritos que lo delimitan explicitamente se representa en dos gráficos o planos, uno de ellos en perspectiva, con los límites que he señalado en el párrafo anterior. Pero lo que a mi modo de ver supone una baza decisiva a favor de la adscripción del topónimo al término arrecife en su sentido de 'calzada o camino empedrado' es el emplazamiento del mismo en tierra firme que se infiere del contenido del encabezamiento del capítulo XV al decir: 'Sobre edificar la villa encima del Arrecife'. El adverbio de lugar encima referido a la tierra firme donde se hallaban las casas, deja bien patente que ese era el lugar que ocupaba el topónimo El Arrecife y que por lo tanto no se refería a un islote como se ha dado por hecho hasta ahora.

Para mayor claridad de identificación del lugar en cuestión Torriani lo representa en un plano rodeado de unas murallas que propone construir a lo largo de su periferia. Dicho paraje o territorio corresponde a la mitad oriental del casco viejo de la ciudad de Arrecife, en el que caen de lleno la Calle Real y la ribera del mar frontera al Puente de las Bolas, que era donde se solían realizar las operaciones de embarque y desembarque.

Por los argumentos que llevo expuestos resulta obvio que son muchos más los pros favorables a un origen del topónimo derivado del significado más antiguo del nombre arrecife de 'calzada o camino empedrado' que los contras que pudieran oponérsele en apoyo de la opción marinera más tardía del mismo.

La mayor objeción que podría hacerse al planteamiento de índole etimológica que aquí propugno es la dificultad de probar la existencia de tal camino empedrado en época tan lejana. No obstante, como explicación verosímil podría recurrirse a la estancia en la isla, allá por el primer tercio del siglo XIV, del genovés Lanzerotto Malucello. La construcción por parte de este personaje de una torre o casa-fuerte y el haber infundido su nombre a la isla son pruebas evidentes de su prolongada permanencia en ella.

Según las referencias más fiables esta torre se encontraría situada hacia la zona central de la isla, con toda probabilidad por las inmediaciones de Teguise. Precisamente en lo alto del volcán Guanapay, donde una vaga tradición la ubicaba, fueron descubiertos hace unos años restos de cimientos que tienen todos los visos de pertenecerle. Nada de extraño tendría entonces que Lanzerotto hiciera construir un camino para comunicar la torre con el puerto natural mejor y más próximo, haciéndolo empedrar en aquellos tramos en que la naturaleza del terreno lo exigiera con miras a permitir la circulación de un vehículo rodado. ¿Que no se ha encontrado señal alguna de ese camino? El que aún se conservara algún vestigio suyo después de más de seis siglos de su construcción sería lo sorprendente. Téngase en cuenta además que habría sido precisamente en el tramo primero consecutivo al puerto en que dejara la impronta de su nombre donde las obras de urbanización posteriores más lo habrán borrado. Pero sí serían visibles aún unos cuantos decenios después de que Lanzerotto abandonara la isla definitivamente, cuando los marinos españoles comenzaron a frecuentarla, siéndoles motivo suficiente la presencia del camino o calzada para que la denominación de arrecife que entonces se le daba se conviertiera en designación del puerto.

Y aunque lo que expongo a continuación no pueda considerarse como prueba fehaciente de la pasada existencia de esta vía, no deja de ser sintomático y digno de atención el hecho de que al ser transformada en peatonal hace unos años la calle León y Castillo, arteria principal de la ciudad, antaño conocida por el Camino de las Carretas, que parte precisamente de la antigua zona portuaria, y quitársele el asfalto que la cubría, se encontró que debajo de los viejos adoquines sobre los que se había echado el asfalto existía en algunos sitios un empedrado anterior cuya fecha de colocación se ignora...

1 comentario:

  1. Fuerteventura, no fuerte suerte, de echar la buena ventura sino de "fuerte viento"

    ResponderEliminar

Usted puede hacer el comentario que desee