jueves, 5 de mayo de 2011

ACATIFE, UN NOMBRE FANTASMA

 

Q  Por Agustín Pallarés Padilla
(LANCELOT, 15-II-1986)

Muchos son los errores de escritura que se han cometido con nombres de lugares en los textos de las viejas crónicas y otros documentos antiguos referidos a Lanzarote, hasta el punto de que tal anomalía puede ser considerada como un mal endémico en la nomenclatura geográfica de nuestra isla.
Voy a ocuparme hoy de uno de estos engendros literarios en particular, bastante extendido y más arraigado de lo debido en la conciencia popular por mor de una difusión encausada a través de diversas obras impresas y otros canales culturales. Se trata del topónimo Acatife, el cual es considerado, sin mayor fundamento argumental que lo avale, como nombre de un poblado aborigen titerogaqueño, siendo así que no es más que una simple deformación del nombre de nuestra ciudad capital, Arrecife, que entonces, naturalmente, no era más que un puerto natural, sin ninguna población aparte de alguna que otra choza por lo que parece.
Esta desafortunada errata es obra de un sobrino homónimo del conquistador de Lanzarote, el barón normando Juan de Bethencourt, quien unos noventa años después de la colonización europea de la isla falsificó la crónica compuesta por los capellanes de la expedición que narraba aquel acontecimiento con el solapado propósito de hacer una apología de su tío en detrimento de los méritos contraídos por su compañero de aventuras el gascón Gadifer de la Salle.
Este descendiente del caudillo normando, total desconocedor de la geografía lanzaroteña, ya que nunca estuvo en la isla, creyó leer en el texto original que copiaba 'Acatife' donde decía en realidad 'Arrecife' o algo parecido, y así lo consignó en la refundición que hacía del manuscrito original.
Esto, todo hay que decirlo, no es nada nuevo; lo conocen los investigadores del pasado canario desde por lo menos la salida a la luz pública de la versión de Le Canarien atribuida a Gadifer de la Salle, o favorable a su persona, a finales del siglo pasado, en la que consta el nombre correctamente escrito. Es, por tanto, fácil de comprobar compulsando esta versión del códice con la comentada más arriba, obra de Juan de Bethencourt sobrino, que aunque más moderna en su confección, ha sido la única conocida por los historiadores desde por lo menos los comienzos del siglo XVII.
En cuanto a lo de considerar a este ficticio nombre como aldea o pueblo, es posible que el equívoco parta de nuestro insigne historiador José de Viera y Clavijo, si no es que él lo tomó ya consumado de otro autor anterior. Probablemente al leer la versión adulterada de Le Canarien, única, como se ha dicho, conocida en su tiempo, seguramente interpretó mal el pasaje en que se habla de “un poblado cerca del Acatife” (‘Arrecife’ en el otro manuscrito), entendiendo por error que este Acatife era un pueblo.